Experiencias vividas solo una vez.
- 7 ago 2015
- 3 min de lectura
Había llegado el día, el día que tenía que mostrarle al mundo que estoy preparado para todos los obstáculos que se me interpusieran, el día que empezaría a vivir en una realidad distinta, el día que empezaba mi intercambio en Estados Unidos.
Mi madre y mi hermano me acompañaron al aeropuerto, tenía ya todo listo para partir, me había despedido de todas las personas que más quería ya que no las iba a volver a ver en mucho tiempo, me subí al avión y toda mi vida me paso por mi mente en ese lapso de tiempo hasta llegar a Miami. En Miami no tenía mucho tiempo, tenía que llegar a y hacer la entrevista, era la primera prueba que tenia, ya que mi inglés en ese momento no era tan bueno, pero la pude superar sin ningún problema y salí corriendo para tomar mi siguiente vuelo.
Sentada a mi lado había una gringa divina, empezamos a hablar y le conté mi historia, y me dijo que le pareció super interesante que fuera a tener una experiencia de estudiante de intercambio, y luego empezamos a hablar sobre ella, era la manager de marketing de una reconocida empresa la cual no recuerdo el nombre. Llegamos a Kansas City y yo tenía que tomar un tercer vuelo que me llevaría al pueblo de Hays, no tenía ni idea donde era el vuelo porque era en una mini avioneta, así que le mostré mi tiquete a la gringa que había conocido y me dijo que tenía que ir hasta un mini aeropuerto que quedaba a 10 minutos. Ahí me asuste, ya que no sabía cómo iba a llegar ahí, o si me perdía luego como hacía para comunicarme con mi familia o incluso el vuelo. Ella noto mi cara de preocupación y se ofreció a llevarme, me dijo que en 5 minutos llegaba su chofer y que me dejaba en el mini aeropuerto para que no me fuera a perder. Y así fue, llego el chofer en una limosina y me enamore profundamente de la gringa, seguimos hablando y antes de bajarme, me dio su tarjeta profesional, me dijo que la llamara por si necesitaba algo pero desgraciadamente la tarjeta se me perdió a los días y nunca supe nada más de la gringa. Era como si hubiera sido un ángel caído del cielo.
Me monté en la avioneta y fue súper divertido, recorrí por todo Kansas City a unos pocos metros de altura mientras me explicaban las principales zonas de la ciudad. Luego de unas horas llegué a Hays, donde me estaba esperando mi host family, estaba que caía como una piedra, llevaba viajando como por 18 horas seguidas, pero al llegar a la casa, me tenían una bienvenida donde les di cosas tradicionales de Colombia, ellos sobre estados unidos pero más que todo de Kansas, me mostraron por fotos a toda la familia y eran súper unidos.
Al comienzo era un poco difícil adaptarme por la comunicación, además que vivía también con otra estudiante de intercambio de Alemania y ella hablaba perfectamente como 5 idiomas, entonces a veces me sentía un poco inferior, luego se presentaron algunos conflictos por los cuales me toco cambiarme de familia unos 3 meses después. En mi nueva familia todo era súper diferente, tenía un resto de “hermanos” de intercambio y gringos también pero no me sentía excluido, siempre me tenían en cuenta para todo, y no eran tan estrictos con las salidas.
Superé todos los obstáculos que se me presentaron, al poco tiempo de llegar a la segunda familia, mi nivel de inglés ya había mejorado sustancialmente, e incluso estaba aprendiendo algunas palabras en francés y alemán. Ellos ya eran como una familia para mí, todos en el colegio eran súper amables porque era un pequeño colegio, apenas eran 80 estudiantes en highschool por lo que a las semanas ya conocía a todos. Tal vez lo más difícil de adaptarme fue al invierno, ya que me mantenía enfermando y cuando nevaba mucho no podíamos salir porque era imposible. Al comienzo del invierno era genial, ya que era la primera vez que conocía la nieve pero luego de unas semanas, ya se hacía insoportable porque tocaba quedarnos en la casa todo el día.
Logré estar los 10 meses en estados unidos, viviendo por mi cuenta, aprendiendo nuevas experiencias, nuevas culturas ya que aprendí también sobre países como Francia, Alemania, Tailandia. Pero sobre todo eso, de lo que más me siento orgulloso, es que le pude mostrar a mi familia que cuando me propongo las cosas, las logro, y que viví una experiencia inolvidable de la cual aprendí bastante para enfocarme en mi futuro.












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